28 dic 2010
Sentirse libre y feliz.
Esa noche no había dormido bien, me desperté como siempre a las 6:45, me dirigí a la cocina, prepare el café mientras hacia dos tostadas y me fui directa a la ventana (me gustaba mirar el exterior recién levantada). Cuando corrí las cortinas de cuadros solo ví blanco, rápidamente se me ilumino el rostro con una sonrisa infantil. ¡Estaba nevando!. En segundo se fue toda aquella preocupación que no había dejado dormir. Desayune y me vestí, abrigándome un montón, cogí la cartera con mi libros y salí decidida a la calle. No me dispuse andar de inmediato hacia clase, como solía hacer, si no que me quede un buen rato quieta, sin moverme, sintiendo como cada parte de mi cuerpo se iba congelando poco a poco, a pesar de todas las capas de ropa que llevaba puestas, como la nariz se me volvía roja, como los copos de nieve me impedían ver, como por fin, después de tanto tiempo me volvía a sentir libre y feliz.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario